Sur-versiones musicales II. Por Diego Rivara.

Posted on Miércoles, mayo 2, 2012

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Carlos Guastavino (1912-2000), grandes palabras en pequeñas formas

Esta segunda reseña de “Sur-versiones musicales” está dedicada a Carlos Guastavino, compositor y pianista argentino. Un grande de las pequeñas formas que usó a la voz como principal instrumento. Un subversivo porque posibilitó el diálogos y la interacción entre dos formas musicales supuestamente antagónicas: lo popular y lo clásico.

Guastavino nació en 1912, iniciando su carrera musical (no académica) en su ciudad natal, Santa Fe y después en Buenos Aires. Estudio composición y llegó a ser un gran pianista que estrenó la mayoría de sus obras. Murió en el año 2000 a los 88 años.

Compuso más de 150 canciones para voz y piano, “musicalizando” a grandes poetas latinoamericanos como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Atahualpa Yupanqui, entre tantos otros, además de sus propios textos y otros anónimos. “La música comienza donde se acaba el lenguaje”, afirmaba.

Se mantuvo ajeno a las vanguardia modernista de aquellos años y a las formas de abstracción del dodecafonismo y serialismo que ellas proponían, su estilo recoge elementos del romanticismo tardío pero con raíces marcadamente argentinas. Se nutrió del folclore latinoamericano para crear un nuevo estilo enriquecido de lirismo, emotividad y sencillez.

Su estilo reveló una importante afinidad con las ideas de otros compositores nacionalistas argentinos, como Alberto Williams y Julián Aguirre. Su tratamiento de los temas folclóricos nunca parece forzado, sino natural y fluido, el espíritu popular de las melodías y ritmos originales respiran frescura. Cultivó las miniaturas y rara vez necesitó una orquesta sinfónica para expresarse.

Las canciones “Se equivocó la Paloma” o “La Rosa y el Sauce” sus obras más conocidas. Su extenso repertorio incluye además piezas para guitarra, piano solo, coro y música de cámara. A su vez, cantautores populares como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat han grabado varias de sus composiciones.

Tuvo un amplio reconocimiento en vida, el cual él consideraba una motivación fundamental para continuar creando. “Compongo música porque lo amo. Amo la melodía, amo cantar. Y he averiguado con placer que hay un público allí fuera muy interesado en mi música siempre que la publique. ¡Eso es fantástico! Me niego a sólo componer música pensada para ser descubierta y entendida por generaciones futuras”.

Nunca una sinfonía o un concierto, pero si un gato, una chacarera, una zamba o una cueca ¿es acaso que las formas clásicas le fueron ajenas? ¿O que la orquesta sinfónica, como “meca” de los grandes compositores, le fue indiferente? Quizás simplemente probó que grandes cosas pueden venir en envases pequeños. Quién necesita una extensa Oda, si con un Soneto alcanza y sobra, para decir lo importante.

Freiburg, Abril 2012

Bibliografía consultada

http://www.guardian.co.uk/news/2000/dec/15/guardianobituaries.argentina
http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Guastavino#Orquesta
http://www.serysociedad.com.ar/noticiagral_v2.php?idnew=1650&tipo=1

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