Primer número de la Revista Escrituras Americanas

Posted on Viernes, septiembre 7, 2012

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Estimadas amigas y amigos de Raíces Nómades:

Desde Chile, tenemos el agrado de comunicarles que ya se encuentra en línea el primer número de Escrituras Americanas, revista publicada por el departamento de Filosofía de la UMCE (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación). En este número se incluye un dossier especial sobre los Regímenes de Cautiverio. Esperamos que disfruten la lectura de la revista, a la cual pueden acceder desde el siguiente link: Revista Escrituras Americanas

Los Regímenes de Cautiverio.

El carácter extensivo, recursivo o ilimitado con el cual se manifiestan los regímenes de cautiverio, debiera permitirnos atender a sus dilemas, destacando el papel desempeñado por los testimonios, declaraciones y testificaciones de la circulación de los cuerpos; monedas-vivientes desarrollando, y no culminando, conquistas, desnudamientos, carnicerías y conversiones; una suerte de radioscopía corporal desplegando las lógicas suntuarias de los usos, abusos, goces y perversiones que componen las agencias corporales, las desapariciones e inscripciones de cuerpos conflagrados siendo circulados, resistidos, atraídos, y cuyos tejidos, trazas y superficies, ven exceder los centros y contenidos gravitantes que recortan las experiencias en cautividad, reactualizadas en un nivel más general, antes o después, más acá y allá de su contención en un tiempo y un lugar específico.”

Mujeres cautivas en La Plata, siglo XIX.

Blancos cautivos por los indios, norte de México, principios del siglo XX.

Dependiendo de si se trata al cautiverio como un hecho social funcionando con anterioridad y posterioridad a la Conquista de América – rendija o membrana del cautiverio como arremetida de bárbaros; la categoría, el concepto, el “término” no definitivo del cautiverio va a referir en sus distintas etimologías, traducciones y travestismos, las lógicas desiguales de la producción de unas “vidas en cautividad” (consideremos aquí, por ejemplo, el reconocido caso de Hans Staden (1557), apresado por los Tupinambas y llamado “bicho de cría”, y el del famoso Cabeza de Vaca y su hueste de “Hijos del sol”.

Condición del “prisioneros de guerra”, del “rehén” y de las dramatizaciones cristianas de la conversión. Espacio de negociación que en las primeras relaciones nos expone al protagonismo de testigos y adelantados del Nuevo Mundo, exhibiendo desventuras, barbaridades y contagios que siglos más tarde se convertirán en uno de los tópicos de la avanzada y vuelta al revés de la imaginación del modernismo y las vanguardias.”

 

Indígenas cautivos, La Plata, siglo XIX

Hay, de hecho, porosos y permeables niveles y desplazamientos, simulacros de la desnudez, del apetito, las pasiones, y las disputas por legitimar la veracidad de estas noticias, y los “términos” con que se comprenden los regímenes de cautiverio como un discurso verdadero, válido y/o desautorizado. Interesan también porque designan los actos de un aprehender que son propios de la discusión o del lugar que ocupa el cautiverio como una figura de la soberanía (del soberano disfrazado de esclavo); los de la caza y la domesticación, para obtener “piezas” y “rescates” que construyen momentos y formas de comunicación dentro de una continuidad y un fin de los ciclos de la guerra, el don y el sacrificio; los de un aprender como un aprendizaje, una educación, o una escolarización que ejemplariza con los relatos del cautivos y cautivas enseñanzas que buscan maravillar, agradar o encantar (cuestión expresa en las variaciones del peregrinaje, los motivos de la fortuna, el ingenio y la piratería).”

Se puede considerar las expresiones del cautiverio como condición de posibilidad más actual, pero también de un pasado más inmediato, menos ido o intransigente, tiempo que abre la Industria Cultural, sostenida junto con la estandarización de la sociedad de masas, sociedad del espectáculo y la propaganda; la cual, como un modelo anti-utópico de la Ilustración, retorna o vuelve a producir más masivamente series de comunidades cautivas, al mismo tiempo seductoras y totalitarias. Aberraciones, pornografías y escenas intercambiarias señeras del viaje a las fronteras de imperios, naciones y comunidades contra-, pro- o anti-utópicas, parecen volver o repetir las lógicas y figuras del cautiverio, como una manifestación de muy desiguales economías de intercambio de sociedades en guerra. Un fenómeno íntegro si atendemos a cómo caracteriza u otorga visibilidad a las economías de guerrilleros, contrabandistas, procesos migratorios, tratas de blancas, y la disputa por determinar las propiedades, atribuciones y usufructos de los cuerpos circulados, valorizados, corrompidos y voluptuosos. El cautiverio es una categoría ilimitada del intercambio y la circulación de los cuerpos.” (De la “Presentación”, Rodrigo Naranjo).

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